¿Por qué nace este diario de taller?

Aug 16 / Eva
Llevo más de 20 años trabajando con las manos.

A lo largo de este tiempo he pasado por distintos oficios, materiales y técnicas. He restaurado muebles, trabajado la madera, experimentado con acabados, tapizado, cosido y, por supuesto, fabricado muchísimas pantallas.

Y si algo he aprendido durante todos estos años es que el taller nunca deja de enseñarte cosas.

Puedes conocer una técnica y llevar años utilizándola y, de repente, descubrir una herramienta que te facilita el trabajo. Probar un material nuevo y darte cuenta de que abre posibilidades que no habías imaginado. Encontrar otra manera de resolver algo que siempre habías hecho igual.

También hay pruebas que no funcionan, materiales que no resultan ser lo que esperabas e ideas que necesitan quedarse un tiempo sobre la mesa.

Todo eso forma parte del oficio.

Y precisamente por eso nace este Diario de taller.

Quería tener un lugar dentro de La Academia donde compartir no solo aquello que ya sé y puedo enseñarte, sino también lo que sigo descubriendo mientras trabajo.

Aquí encontrarás pruebas de materiales, herramientas que llegan a mis manos, comparativas, visitas a proveedores, pequeños experimentos, procesos de las piezas que voy creando y todas esas cosas que despiertan mi curiosidad en el día a día del taller.

Algunas acabarán convirtiéndose, con el tiempo y la experiencia, en recomendaciones que encontrarás organizadas en otros espacios de La Academia. Otras quizá se queden simplemente aquí, como parte del camino.

Porque después de tantos años sigo pensando que una de las cosas más bonitas de trabajar con las manos es precisamente esa:

siempre queda algo por aprender.

Bienvenida a mi Diario de taller. 🌿